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ANEXION PARTIDO DE NICOYA
Desde el año 1522 Nicoya quedó bajo el dominio español.
Los guanacastecos se anexaron a Costa Rica por su propia
voluntad. Así lo patentizaron el 25 de julio de 1825 en el
propio escudo de la hoy provincia nacional.
La importancia de celebrar la anexión del Partido de Nicoya
radica en que desde la independencia nuestro país ha sido
objeto de los benefi
cios de la paz y la estabilidad política
que algunos países todavía hoy no poseen. Nicoya decidió,
por su propia voluntad, vivir siendo costarricense.
LA ANEXIÓN A COSTA RICA.
En junio de 1823 se reunió una Asamblea Nacional
Constituyente en Guatemala, que declaró que Guatemala, El
Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica eran
independientes de cualquiera otra nación y formaban una
república federal con el nombre de Provincias Unidas del
Centro de América. Al emitirse este decreto, Costa Rica no
estaba representada en la Asamblea Constituyente, pero
aceptó el hecho consumado.
En 1824 la misma asamblea decretó la carta fundamental de la
Federación Centroamericana, en la cual se consignaron todas
las garantías individuales, la libertad absoluta del
pensamiento, de la palabra, de la escritura y de la
imprenta; la abolición de fueros, privilegios, títulos de
nobleza y de la esclavitud. El gobierno debía de ser
popular, representativo y federal. A raíz de la
independencia, en tanto que Costa Rica daba pruebas de
cordura, de respeto a la ley y amor a la paz, los demás
estados de la Federación eran presa de la anarquía y de la
guerra civil, pues los autores de la Constitución Federal
tomaron como modelo la de los Estados Unidos de
Norteamérica, sin considerar ni la diversidad de índole, ni
la falta de cultura y de educación política de los pueblos
centroamericanos.
Nicaragua no sólo fue teatro de luchas entre caudillos
ambiciosos, sino que también lo fue del localismo entre dos
de sus ciudades: León y Granada.
Los hacendados de Nicoya y Santa Cruz y en general los
hombres de orden, meditaron acerca de los hechos que en la
vecindad se sucedían, pensaron seriamente sobre el porvenir
del Departamento, tuvieron reuniones privadas, cambiaron
ideas, y concluyeron por tomar una resolución definitiva.
Producto de aquella resolución fue el pronunciamiento que el
25 de julio de 1824 hicieron espontáneamente los vecinos
principales de Nicoya para agregarse al estado de Costa
Rica. El contacto y comercio continuos de aquel departamento
con Costa Rica, habían hecho germinar en todos aquellos
pueblos, fuertes sentimientos de cariño hacia ese país.
Cariño que se avivó más, si cabía, al constituirse en
Estado.
Entre tanto, sabedores en Nicaragua de esos hechos, la Junta
Gubernativa de Managua, en octubre de 1824, y por medio de
su subalterno don Juan José Villar, excitó a los pueblos:
"a que pensaran menudamente sobre las ventajas y utilidad
que les producían de la unión y amistad con Nicaragua, como
también a los perjuicios que emanarían de dicha división".
Los invitaba además a que deliberaran con franqueza, en acto
solemne, si querían seguir o no seguir en el seno de la
familia nicaragüense, ya que hasta la fecha habían estado
sujetos a las autoridades legales y superiores de aquel
Estado. A su vez, la Junta de Managua pedía dinero para la
lucha que Granada y León sostenían con los otros pueblos, y
para extirpar la anarquía.
Las autoridades de Nicoya transmitieron esa nota al Jefe de
Estado de Costa Rica, y son de notar el calor conque la
combaten y las ardorosas manifestaciones de su adhesión a
este pueblo. De tan trascendental hecho se dio cuenta al
Gobierno de Costa Rica, y se envió copia documentada a las
Supremas autoridades de la Federación, residentes en
Guatemala, a fin de que le dieran la aprobación respectiva.
Mientras, el Congreso Constituyente de Costa Rica en nota
del 29 de enero de 1825, resolviendo una consulta que le
hiciera el Jefe del Estado, dispuso:
"que los pueblos de Nicoya y Santa Cruz se consideraban
interinamente agregados al Estado, hasta la resolución
definitiva de los Altos Poderes; y por tanto, debían
protegerse con circunscripción, tino y prudencia, como se
protegería otro cualquier punto que formase parte integrante
del Estado Costarricense".
Por exceso de prudencia, por timidez. O para evitar entre
pueblos de un mismo origen enojosas controversias, Costa
Rica, al darse su primera Constitución en enero de 1825, no
incluyó como parte de su territorio a lo que hoy forma casi
la totalidad de la provincia de Guanacaste y puso como línea
fronteriza por ese lado el curso del río Salto.
Mas, como corriesen año y cinco meses sin que nada se
dignase resolver el Gobierno Federal, el 29 de diciembre de
1825, vecinos importantes encabezados por la municipalidad
de Nicoya, se presentaron ante el Jefe Político y Alcalde
Constitucional don Cupertino Briceño, otorgando poder al
ciudadano Pedro Alvarado, residente en la capital de
Guatemala, para que él en persona y en representación del
Partido, "hiciera las gestiones necesarias y diera cuantos
pasos fueran conducentes a efecto de conseguir la
confirmación de su pronunciamiento por el Estado de Costa
Rica". Interpretando el general sentimiento de los pueblos
pronunciados, y merced a las gestiones eficaces de don Pedro
Alvarado, el Congreso Federal sancionó el 9 de diciembre de
1825, el paso dado por aquellos y los declaró segregados de
Nicaragua y como parte del territorio de Costa Rica.
Entonces, los habitantes de Nicoya acordaron en cabildo
abierto elevar una carta encabezada por su jefe, Cupertino
Briceño, pidiendo la anexión a la provincia de Costa Rica.
En ese tiempo Costa Rica no era todavía una república, por
la tanto la petición del partido de Nicoya debía presentarse
al congreso general de Guatemala. Cuando se reunió dicho
congreso, los diputados costarricenses informaron la
petición de Nicoya presentando todos los documentos y actas
firmada por Cupertino Briceño, que era el alcalde de Nicoya
y fue quien propuso la idea de la anexión.
Aclararon que, por su situación territorial, los pueblos de
lo que hoy es Guanacaste tendrían mayores ventajas
perteneciendo a Costa Rica. El 25 de julio de 1824 queda
confirmado definitivamente el acuerdo; los integrantes de la
villa de Nicoya, reunidos en Cabildo Abierto, declararon
solemnemente que se consideraban desde ese momento
integrados al estado de Costa Rica. El jefe de Estado de
nuestro país es ese momento era don Juan Mora Fernández.
Desde el 25 de julio de 1824 quedó escrito en el escudo de
la provincia De la Patria por Nuestra Voluntad, pues
fueron los habitantes de la provincia quienes decidieron
anexarse a Costa Rica.
El árbol de Guanacaste es representativo de la provincia,
pues hay muchos en la zona, sin embargo, el nombre surgió a
mediados del siglo XVIII, por un frondoso árbol que se
encontraba donde salían los caminos que iban hacia Bagaces,
Nicaragua y Rivas, ese lugar corresponde a donde está
actualmente el parque de Liberia.
En el año 1831 se le concedió él titulo de Villa al pueblo
de Guanacaste. En el año 1848 se le dio la categoría de
provincia con cuatro cantones: Guanacaste, Nicoya, Santa
Cruz, Bagaces y Cañas.
ANTECEDENTE
LA ANEXIÓN
En 1561, con Juan de Caballón, que los españoles penetraron
en el Valle Central por la Vertiente del Pacífico y a ello
contribuyó la población de Nicoya que era una base de
aprovisionamiento para las expediciones de Caballón,
Perafán de Rivera y Vásquez de Coronado y por eso en 1561 se
nombró su corregidor como el proveedor general de la empresa
de Caballón.
Cuando se declaró la independencia de Centroamérica en el
año 1821, las autoridades nicaragüenses comenzaron a tener
cierta influencia sobre los nicoyanos. Sin embargo,
Nicaragua era un estado con muchos problemas internos y los
habitantes se sentían más identificados con nuestro país.
La Anexión del Partido de Nicoya, que hoy parte de la
provincia de Guanacaste. Este pequeño territorio tuvo,
durante la época de la colonia española, varios estatus
administrativos. Perteneció a Nicaragua, luego se mantuvo
independiente, posteriormente se le unió a Costa Rica y así
se intercambiaron el Partido hasta 1824, cuando finalmente
nuestro país vio aumentado su territorio por la unión de
Nicoya. Consideramos que es importante explicar porque a
Nicoya se le llamaba Partido; según la Constitución de
Cádiz, se consideraba Partido a una división administrativa
con cierta autonomía, que hoy se asemeja, dentro de la
perspectiva del derecho administrativo, a un cantón. El
Partido de Nicoya era, en ese tanto, un cantón que no
pertenecía, al momento de su anexión, a ninguna provincia.
Es necesario señalar que el área que conformara el citado
partido es lo que hoy conocemos como la península de Nicoya
y la parte oeste de la costa del pacífico guanacasteco, por
lo que Bagaces y Cañas formaban parte de Costa Rica. Esto
generó un importante intercambio comercial entre nicoyanos y
costarricenses, principalmente de productos como la caña de
azúcar y el ganado. Aún cuando muchas de las haciendas de
Nicoya pertenecían a propietarios nicaragüenses, esto no fue
obstáculo para que el desarrollo comercial del partido con
nuestro país fuera bastante beneficioso.
La salida principal de los nicoyanos fue por el río
Tempisque y Puerto Alvarado, esto influyó notablemente en
una relación directa entre Nicoya y los puertos
costarricenses del golfo. La actividad económica del
tabaco adquiere gran importancia en la últimas décadas del
siglo XIII y primeras del siglo XIX, originan intereses
económicos que van a ligar a Nicoya con Costa Rica.
El Partido de Nicoya comprendía las tierras ubicadas entre
el río La Flor y el lago de Nicaragua
al Noroeste y al Sur de Costa Rica (Golfo de Nicoya, río
Tempisque, río Salto y una línea que unía a éste con el
inicio del Desaguadero o río San Juan) al este.
Esa zona era muy independiente y por lo general respondía,
en lo civil y administrativo, a la Capitanía General de
Guatemala. Pero la región se identificaba mucho con nuestro
país por su cercanía con Puntarenas, Esparza, Bagaces y
Cañas. Además, en 1825 ese Partido se unió a Costa Rica,
nación que buscaba tener la población suficiente para tener
un representante ante las Cortes de Cádiz
en España.
De esta forma, nuestro país pudo enviar al presbítero
Florencio del Castillo como
nuestro representante
que tuvo una gran participación en defensa de
los derechos de los indígenas.


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