VALLE DE UJARRÁS

Foto: Roberto Jiménez Z.
UJARRÁS
Ujarrás o Ujarrasi (actual Cachí) era el nombre indígena
del valle donde los españoles fundaron un pueblo, dentro
de la cuenca del río Ucús o Reventazón. Ujarrás
significa “lugar de tierra arenosa”, y era habitado
intermitentemente por el cacique Guarco.
Allí mismo –entre los años 1561 y 1569- se edificó la
primera ermita construida en todo Costa Rica.
El rey español Felipe II donó la imagen de Nuestra
Señora de la Candelaria o de la Purísima Concepción, que
luego fue bautizada como del Rescate de Ujarrás por
atribuírsele el poner en fuga a las huestes piratas de
Morgan y Mansfield. Estos habían invadido nuestro
litoral Caribe por Matina y penetraron hasta Turrialba,
en 1666; por razones desconocidas abandonaron poco
después el país.
La ermita estuvo a cargo de franciscanos-una orden muy
activa por aquellos años- quienes realizaron su labor
catequizadora con 300 aborígenes repartidos en dos
pueblos.
La ciudad de Paraíso se fundó luego de pestes e
inundaciones que azotaron Ujarrás en los años 1664 y
1732. Los pobladores ujarraseños hallaron como sitio más
seguro la parte alta del valle, de parecida altitud a
Cartago.
Esta versión del traslado, sin embargo, es cuestionada
en la actualidad tras la aparición de importantes
documentos históricos.
Los documentos permiten inferir que, aunque los
pobladores no estaban de acuerdo ni las estadísticas
avalaban un anómalo índice de mortalidad en la región,
los jefes políticos y las autoridades religiosas
influidas por ellos fueron quienes acordaron su traslado
a Paraíso.
Tras esta decisión radical estaban los intereses
económicos de familias influyentes de Cartago, que
tenían tierras en Ujarrás pero luego las habían
alquilado o perdido a manos de los colonos.
Cuando los ujarreños fueron forzados a mudarse perdieron
sus títulos de posesión, y las familias cartaginesas los
reclamaron como suyos de nuevo.
El punto: las tierras de Ujarrás producían mucha caña de
azúcar y aguardiente, que se comerciaban muy bien en
Cartago (el aguardiente se expendía en los llamados
“estanquillos”, controlados por esas familias). Al
recuperar las tierras, las familias adineradas se hacían
con el control total del negocio. Y contar con buen
dinero era fundamental si se deseaba alcanzar
diputaciones u otros puestos políticos de poder.
El traslado de la imagen de la Virgen del Rescate- y,
por tanto, del pueblo mismo- se hizo en julio de 1832.
Dentro de la iglesia de la actual ciudad de Paraíso se
sigue venerando la imagen de esta Virgen.
Dato interesante: uno de los defensores de los derechos
indígenas ante las cortes españolas de Cádiz, y que
llegó a presidente de esta instancia, fue el ilustre
Florencio del Castillo. El había nacido en Ujarrás.
Gracias a la vocación e inteligencia que le
caracterizaban, sus padres enviaron al joven Florencio a
estudiar con monjes franciscanos en la ciudad de San
José. Posteriormente prosiguió su carrera en la
Universidad de León de Nicaragua, y finalmente se
trasladó a México.
Su reconocido carisma como defensor de los derechos de
los aborígenes resaltó su desempeño en las mismas cortes
de Cádiz españolas, adonde había sido enviado como
representante del Imperio Mexicano de Agustín Iturbide.
Posteriormente, llegó a presidir este importante foro.
Para esos años, sin embargo, la presencia de España
entre sus colonias venía disminuyendo.
Con el propósito de regular la administración de estos
enclaves, el rey Felipe VII promulgó entonces la llamada
Ley de Indias (1812-1813), donde se incluyeron muchas de
las ideas de don Florencio acerca de los derechos de las
etnias del Nuevo Mundo.
Don Florencio murió en México (1834) y sus restos fueron
repatriados después a Cartago. Hoy reposan en un
mausoleo del parque de Paraíso y con su nombre fue
bautizada la Autopista que comunica Cartago con San
José.
DESCRIPCIÓN GENERAL
Paraíso es uno de los cantones, topográficamente, más
bellos del país. Desde que se acerca el visitante a la
ciudad puede captar la magnificencia del paisaje; tanto
en los alrededores de Paraíso, y en la ciudad misma
desde la cual se pueden ver hacia el rumbo norte las
faldas del Volcán Irazú, y hacia el sureste, la
cordillera de Talamanca, como cuando desciende a los
valles bien sea de Orosí o de Cachí, ambos en la cuenca
del río Reventazón, que recoge las aguas de numerosos
afluentes que bajan desde las montañas cercanas. En el
primero, como ya se dijo, hay una de las poblaciones más
antiguas del país; y su ubicación en medio de un
ubérrimo valle, que ha sido elogiado por cronistas
extranjeros con los más entusiastas adjetivos, le da la
apariencia de encontrarse en un inmenso jardín. Lo mismo
podría decirse de Cachí, en donde se encuentra Ujarrás.
Aquí el viajero puede admirar una hermosa catarata
llamada Velo de Novia y que se ve antes de comenzar el
descenso. Tanto en el camino a Orosí como en el de Cachí
se encuentran modernos miradores construidos a un costo
muy elevado por el Instituto Costarricense de Turismo, y
desde los cuales se amplifica la esplendidez de un
paisaje que es, efectivamente, extraordinario. En el
sector de Cachí se puede admirar la represa del mismo
nombre del Instituto Costarricense de Electricidad para
mover la planta hidroeléctrica ubicada en el lugar
llamado el Congo; y si el viajero se dirige al río
Macho, aquí puede ver la planta del mismo nombre, otra
de las grandes empresas de electricidad del mencionado
instituto.
SITIOS DE INTERÉS TURÍSTICO
La Represa de Cachí
Se halla ubicada 4 Km. al sur de la ciudad de Juan
Viñas. La presa Cachí y el embalse están ubicados en el
Valle Ujarrás, en el sitio llamado Cachí. Su fuente de
abastecimiento es la zona media del Río Reventazón. El
embalse cubre un área de 323,5 hectáreas y almacena 54
millones de metros cúbicos. Es, por tanto, de más
capacidad que la de Río Macho. Para construirlo se
expropiaron fincas a muchos paraiseños pagándoles a
¢7000 la manzana de terreno. Paraíso reconoce los
beneficios de estos adelantos técnicos y esta represa,
por estar entre el camino entre Ujarrás y Cachí, es más
visitada que la del Río Macho. El cantón de Paraíso se
convierte en uno de los sitios de generación eléctrica
más grande del país con estas dos plantas. Es por tanto
una de las zonas en la que con mayor rigor se debe velar
para que no halla más deforestación.
Para visitar este precioso valle, usted debe dirigirse a
la antigua capital de Costa Rica, Cartago. Luego pasar
por Paraíso y finalmente llegar al Anillo Turístico
Orosí - Cachí. Aquí podemos encontrar hoteles,
restaurantes, balnearios de aguas termales naturales,
miradores, Monumentos Nacionales muy antiguos, el Parque
Nacional Tapantí, con su riqueza y diversidad en flora y
fauna, el Río Grande de Orosi, montañas y por supuesto
lo más destacado, el calor humano con que se entrega
tanto el comerciante como el lugareño en general.
También Orosi cuenta con encomiable manto acuífero con
el cual se produce energía eléctrica y donde fue
construida una de las primeras plantas hidroeléctricas
del país, y desde hace pocos años se le extrae el agua
potable para el sector de la capital, también del río
Grande se extrae mucho material como piedra y arena.
LA CASA DEL SOÑADOR
Cerca de Cachí, "La Casa del Soñador"
uno de los puntos más interesantes del recorrido es La
Casa del Soñador. Exhibe
las esculturas de madera del escultor costarricense
Macedonio Quesada. Sus hijos Hermes y Miguel continúan
el trabajo de su padre desde su muerte en 1995. Escultor
de origen sencillo y pueblerino, cuya tradición
continúan sus dos hijos.
|
|
Foto: Roberto Jiménez Z.
Desde la Casona del Cafetal, Cachí. |
Foto: Roberto Jiménez Z.
Represa Cachí |
El otro sector importante es el de Cachí, con las ruinas
de Ujarrás y la gran represa del Reventazón. En Cachí
existe un paradero turístico llamado Charrara.
RUINAS DE
Ujarrás
La municipalidad hacía promesas en nombre
del pueblo como en 1822 cuando, debido a los terremotos
del año anterior, juraron por cinco años seguidos
exponer a su “Divina Majestad... todo el día con la
mayor solemnidad posible” en el mes de mayo los días 7,8
y 9. También ordenaba y sufragaba los gastos de varias
procesiones, entre ellas el cura Francisco Quijano en
1826 pidió, para la Semana Santa, poner una choza para
la vela del Santo Sepulcro, encargando a los sectores de
La Laguna, El Pedregal y Talpetate fijaran el lugar
donde hacerlo.
Para organizar las actividades religiosas
el cura del lugar acudía a la Municipalidad, así como
para todo lo que se refiere al orden moral y religioso
que se debía guardar en la población. Una de las
actividades más importantes que eran celebradas en
Ujarrás fue la del Corpus Christi, fiesta que contaba
con su día y una octava de celebraciones, es decir, ocho
días en los que se oficiaba misa y se exponía a su
Majestad o sea el Santísimo, especialmente, cuando se
rezaba el rosario. Para el Hábeas Christi la
Municipalidad se encargaba de organizar la recolección
de las limosnas, elegía quien iba a hacer los cuatro
altares que se necesitaban, sufragaba la pólvora de la
fiesta, citaba a la comunidad para que limpiara las
calles por dónde pasaba la procesión, se preocupaba por
la música, la chirimía con sus disfraces, actividad que
ayuda a entender por qué Maldonado dice que la
religiosidad popular es algo comunitario y toma las
calles, plazas y comunidad como escenario. Delante del
Santísimo iba gente disfrazada danzando al son de la
chirimía, conjunto musical que se componía de tambores y
una especie de flauta, cuyo sonido era muy agudo.
La municipalidad también debía
preocuparse por el decoro del culto divino en los
diferentes sacramentos, la procesión del Corpus, las
cuarenta horas que consistían en una oración continua
día y noche, para dar gracias y también muchas veces
para pedir por los excesos de las fiestas a algún santo.
La autoridad se ocupaba además de velar la decencia con
que se llevaba el viático, es decir, el Santísimo a los
enfermos, la fiesta de la ascensión del Señor, la misa
de Minerva la cual se había instaurado desde el siglo
XVI para fortalecer el culto al Santísimo, de ella se
derivó la costumbre de exponerlo los terceros domingos
durante el día y vale decir que la costumbre se conserva
en Paraíso hasta hoy, se ocupaba también de que en estas
actividades hubiera música, y por eso, organizaba la
recolección de limosnas para este fin y las condiciones
que se le pedían al músico contratado. El velar por el
culto los llevó a dar normas que trataban de impedir los
abusos irrespetuosos ante el mismo. Es por eso que en
1828 declaró que: “... en vista de los desórdenes que se
han reparado en este pueblo, que aún estando Nuestro
Amo, expuesto en el Sacro Altar, tiene el atentado de
correr a caballo, que siendo este abuso terrible
perjudicial (sic) al buen orden, cuanto a los sagrados
ritos de Nuestra Religión, se corte por medio de que
cualquiera que se encontrase comprendido en este
particular, se le exija la multa de un peso”.
Debía organizar las obras de
infraestructura religiosa, desde reparar la iglesia,
hasta construir una torre al lado norte, junto con una
capilla para el culto al Santísimo. Todo esto permite
apreciar hasta dónde llegaba la responsabilidad de la
autoridad civil en el campo religioso y las diferencias
actividades que en esta área realizaba la población.
Difícilmente las demás actividades pudieron realizarse
sin que el elemento religioso tuviera algún papel dentro
de ellas.
COFRADÍAS EXISTENTES EN LA VILLA DE
Ujarrás
En Ujarrás hubo tres cofradías, que eran
una de las formas más comunes de expresión de la
religiosidad popular. Esas tres cofradías eran de las de
la Inmaculada Concepción, la de Nuestro Amo y la de las
Ánimas. Las cofradías se encargaban de sostener el culto
en torno a algún santo y tenían toda una organización
por medio de mayordomos, diputados y otros cargos;
administraban los bienes del santo, los que podían
comprender dinero, objetos valiosos como vestidos,
coronas, anillos entre otros. Las más poderosas tenían
tierras y ganado con los que sufragaban las fiestas del
santo. En el caso de las de Ujarrás, se menciona
continuamente su pobreza, a tal punto que no les alcanza
para pagar, por ejemplo, los gastos del Corpus Christi.
Estas cofradías recibieron un golpe muy
duro por parte de la Corona a finales de la colonia,
cuando mandó enajenar los bienes pertenecientes a las
obras pías. La cofradía más fuerte de Ujarrás, la de la
Virgen, se vio afectada por esta ley en 1805, cuestión
que permite ver cómo la villa era un lugar de dónde los
cartagos principales sacaban sus ganancias. En ese año
se presentó como rematario el capitán Juan Manuel
Alvarado con sus fiadores, el coronel del batallón Juan
Francisco de Bonilla y Manuel Marchena, regidor y
alcalde provincial, este último era el esposo de
Francisca Nava y padre de Juan de Dios Marchena, todos
con propiedades en el valle.
Los bienes de la cofradía de la Virgen,
rematados en 1805, ascendían a dos mil doscientos
ochenta y dos pesos y estaban situados en Bagaces,
Guanacaste. El rematario los tomaba y se obligaba a
pagar por año al mayordomo de la cofradía el monto de
ciento catorce pesos medio real. Todo lo que el
rematario ganara de más en el uso de los bienes pasaba a
ser ganancia personal. La cofradía ya no podía
usufructuar estos bienes a favor de la Virgen. Esta
acción la afectó doblemente, porque dos años después los
bienes son valorados casi a la mitad: mil cuatrocientos
ochenta pesos dos reales y medio. Se nota como los
bienes fueron valorados en un menor monto cada uno e
indicando su desvalorización. Es decir, los bienes en
manos de los rematarios, contrario a lo que pasa con los
mayordomos de cofradía, se deterioraban.
IMPORTANCIA DE LA RELIGIÓN EN LA VIDA DEL
PUEBLO DE Ujarrás.
Se pasa ahora a examinar el papel que
jugaba la religión en la concepción de la vida de la
población. La religiosidad popular tiene elementos
mágicos, psicológicos, emotivos y suprarracionales que
influyen en su vida cotidiana, en la visión del cosmos y
por lo mismo de su entorno inmediato.
“Por la presente conjetura que
tristemente nos aflige por la Divina Justicia, que
irritada, nos recuerda su ira reformarnos de costumbres
e invocar su protección por a manera de padre amoroso,
ha dado muestras de castigarnos con terremotos, en esta
atención ha deliberado esta Municipalidad, se pida una
rogación para que por medio de la protectora Reina de
los Ángeles, seamos guardados y precavidos. Para el
efecto, se le insinúa al ciudadano cura Francisco
Quijano, diga una misa a la señora nuestra Madre María
Santísima del Rescate para conseguir todo bien que
deseamos”.
Esta decisión de la Municipalidad de
Ujarrás, dada el 3 de abril de 1826, es una buena
muestra de cuál era el papel que jugaba la religión en
la visión de la vida y su entorno. Por un lado, sentían
inseguridad y limitación ante las desgracias naturales,
por otro, las entendían como manifestación de la ira
divina, la cual respetaban como justa. La manifestación
de la ira divina era provocada por los pecados de la
población y la forma de calmarla era ofrecer sacrificios
eucarísticos y reformar las costumbres. La
intermediaria, la Virgen Maria, bajo dos títulos que nos
indican que la devoción a la Virgen de los Ángeles no
estaba reñida con su patrona, la del Rescate, como
sucedió años después del traslado. En el apartado
siguiente se analizará más detalladamente el papel de la
Virgen apenas insinuado aquí.
En la religiosidad popular se conjugaron
visiones cristianas con visiones de la religión natural
y de la indígena. Sobrevivieron las que los
conquistadores querían eliminar bajo las formas de la
nueva religión. El mundo siguió teniendo un sentido
mágico ante el cual el hombre se sentía indefenso y
necesitaba los medios religiosos para defenderse.
Esta táctica se utilizó para pedir que
cesara de llover cuando era mucha el agua o pedirla
cuando había sequía. Lo mismo se practicaba para
terremotos, pestes y plagas. Se encomendaban a otros
santos además de la Virgen. En 1829, el mediador
encargado fue San Miguel Arcángel. Posiblemente a esto
se deba a que en los últimos años de Ujarrás, los
barrios dejaran sus nombres antiguos y por lo menos tres
de ellos pasaron a tener los nombres de los Arcángeles,
nombres que en algunas ocasiones también se aplicaron a
los nuevos sectores en Paraíso después del traslado.
El sacerdote tenía una gran
responsabilidad en el asunto, no solo por lo que la
iglesia le encomendaba realizar, sino también por lo que
las autoridades y la población le pedían, como sucedió
en 1829 cuando la Municipalidad, ante el problema de las
enfermedades, indicó que “se comunicara al padre cura a
efecto de que como ministro del Altísimo se digne agotar
los medios para aplacarla”.
En varias ocasiones se observa que la
Municipalidad, antes de acudir a la medicina para
enfrentar las enfermedades, recurrió al medio religioso
para aplacarlas.
El culto a los muertos también estuvo
presente en Ujarrás. Aunque fue posterior al traslado,
vale mencionar un dato que quedó por escrito en 1842,
cuando el párroco de Paraíso escribió al Jefe Político
informándole sobre los efectos de la peste de calenturas
que afectaba a la comunidad. Sobre los muertos expresó
que había aconsejado a los vecinos enterrar a sus
cadáveres lo más pronto posible, a las tres o cuatro
horas y no velarlos. Solo los que murieran de las cuatro
en adelante no, los cuales debían ser enterrados de
mañanita por no haber tiempo para abrir la sepultura. Se
quejaba que a pesar de estas condiciones, las cuales
tenían por nada, seguían velando a los muertos por la
noche y no querían hacerles caso a los alcaldes, “pues
son muy caprichosos y duros de cerviz”. Este era un
aspecto muy fuerte en los pueblos y difícilmente iban a
dejar de velar a sus muertos a pesar de las advertencias
sanitarias.
La religión cumplía un papel moralizante
bastante útil a las autoridades civiles. Muchos
problemas en las comunidades se trataban a través del
sacerdote y más aún en aquellos pueblos en los que no
existía Municipalidad. En Orosí, para 1839, ante la
ausencia de sacerdote que atendiera a los feligreses, se
dijo que por eso se estaban relajando sus costumbres y
su laboriosidad, por lo tanto, necesitaban un cura que
con su ejemplo y predicación los instruyera sacándolos
del abandono en que se encontraban.
La vida de Ujarrás y posiblemente la de
todos los pueblos de la época, se comprende mejor
analizando su sentimiento religioso. Mediaban estas
concepciones en la visión de la vida, del mundo y de la
sociedad, y ejercían un gran poder para dirigirla. Era
un mecanismo que ayudaba a mantener el orden y por lo
mismo algo muy importante tanto para la Municipalidad
como para el sacerdote. Esta misma situación permitía,
que al lado de las finalidades estrictamente religiosas
de la iglesia, esta también fuera usada para otros fines
en el campo político y económico. Esta realidad se
manifestaba más fuertemente en los momentos de
dificultad como los ya mencionados o en el caso que se
investiga, el traslado.
PAPEL DE LA VIRGEN DE LA LIMPIA
CONCEPCIÓN EN LA VIDA DE LOS HABITANTES DE UJARRAS
En gran parte de los pueblos de América
Latina donde la religión de la mayoría es la católica,
al lado del lugar que ocupa Cristo en sus vidas, se
encuentra la devoción a la Virgen María y la de su Santo
Patrono. En el caso de Ujarrás se unieron las dos
devociones y el lugar que ocupaba su Patrona se
fortaleció, más aún en los momentos de dificultades como
la que relata la siguiente cita:
“que sin embargo que esta corporación ha
implorado la protección de la mejor mediadora entre Dios
y los hombres, María Santísima, es de creerse nuestra
debilidad y escasas fuerzas no lo han conseguido,
permitiéndolo así el Omnipotente, pues sigue esta
epidemia aún con más acomodada fuerza. Por lo cual
avivando la fe, insiste de nuevo a la alta providencia,
suplicando por medio de la Sacra Virgen María, la
propiciación en el particular. Para lo cual se acordó
pedir una rogación general a María Santísima nuestra
patrona, cuya misa se efectuará el día que designe
nuestro cura párroco...”.
Así se expresaba la Municipalidad de
Ujarrás en 1829, con ocasión de las enfermedades que
estaban afectando a la población. Manifestaban el lugar
que ocupaba en sus vidas la Virgen María, “su patrona”.
¿De dónde venía el papel tan importante que jugaba en
sus vidas esta imagen?
La religión además de brindar seguridad,
ayudaba a crear una identidad comunitaria, que en el
fondo era otra forma de seguridad. Los pueblos tienen su
santo patrono y en torno a él se desarrolla una serie de
actividades que cumplen con la función anteriormente
mencionada. También lo define frente a los otros
pueblos. Bien dice Maldonado que la religiosidad popular
toma muchas veces las características de competencia,
invitaciones e intercambios, tanto al interior de la
comunidad como hacia fuera. Ya esto es una respuesta al
por qué la Virgen de la Inmaculada Concepción era tan
importante para Ujarrás, sin olvidar la importancia del
culto a la Virgen en la iglesia Católica.
Hay otra respuesta a la pregunta que
tiene que ver con aspectos más particulares de esta
imagen. No se debe olvidar que la religiosidad popular,
según lo expresa el autor anteriormente citado, no puede
reducirse únicamente a experiencias mágicas,
psicológicas y vivenciales, sino que también tiene
elementos históricos y sociales, además de los propios
de la doctrina cristiana. Por eso, es necesario observar
qué elementos en la historia de Ujarrás colaboraron para
que el papel de su patrona tuviera tanta fuerza.
La imagen de la Virgen de la Inmaculada
posiblemente sea de origen español debido a sus rasgos;
es como se usa decir, “chapetona”. Su rostro y sus manos
fueron finamente esculpidos. Su cuerpo de madera no tuvo
la misma suerte. Posiblemente los religiosos solamente
traían la cara y las manos por razones de comodidad por
el poco espacio en los barcos que venían de España. Al
llegar a América, ellos mismos fabricaban el cuerpo, ya
fuera de vestir, es decir, una serie de palos que luego
eran cubiertos con vestidos, o un cuerpo esculpido en
madera, este es el caso de la imagen de Ujarrás.
Pronto se creó en torno a ella una
leyenda para explicar su llegada a este lugar. Esta
leyenda es una manifestación del papel preponderante que
jugó la Virgen en sus vidas y cómo en torno a ella se
fue creando no solo una identidad, sino también un amor
a su tierra frente a los otros pueblos. Las leyendas son
géneros literarios que utilizan las poblaciones para
transmitir un hecho a su manera. Hasta hace poco esta
palabra o la palabra mito eran sinónimos de algo opuesto
a la realidad. Las nuevas investigaciones expresan que,
superado el absolutismo de las ciencias exactas y del
racionalismo del siglo XVIII, hoy se está rescatando el
papel de los mitos y leyendas como formas empleadas por
el ser humano para transmitir una verdad.
Esta leyenda reforzaba sus raíces en las
tierras del valle pues la Virgen, encontrada en una caja
por un indígena en las playas del Atlántico, la carga
sobre sus hombros con la intención de llevarla a
Cartago; cuando llegó a Ujarrás y, después de descansar,
al querer continuar el viaje, no se dejó levantar por
más que lo intentó. Llamados los franciscanos del lugar,
abrieron la caja y encontraron dentro la imagen. Se
dedujo que su deseo era quedarse con ellos y que le
construyeran una iglesia en el valle, cuestión que
tienen en común varias imágenes de América como la
Virgen de Suyapa y Nuestra Señora del Viejo en
Nicaragua. Detrás de esta leyenda se encuentra una
manifestación de su identidad, no sólo por la
identificación con la Virgen sino también con su tierra.
Uno de los hechos que fortaleció el papel
de la Patrona en la población, fue la huida de los
piratas Morgan y Marsfield y sus hombres en 1666, los
cuales entraron por Matina hasta Turrialba con la
intención de apoderarse de la provincia de Costa Rica.
Por la fama que tenían los piratas en la época eran muy
temidos, pues cuando llegaban a un lugar mataban a
muchas personas, a otras se las llevaban, quemaban la
población y destruían cosechas. El año anterior habían
invadido Granada en Nicaragua. En Costa Rica su
presencia fue toda una alarma y sus habitantes se
prepararon para enfrentarlos a pesar de su pobreza en
armamentos. Sin saber cómo ni por qué los piratas se
retiraron el 16 de abril, hecho que poco a poco se fue
entendiendo como una intervención milagrosa de la Virgen
de Ujarrás, haciéndola muy popular entre la población ya
no sólo del valle, sino también del resto de la
Provincia.
Esta realidad fue tomando cada vez más
fuerza hasta el punto que en 1690, ante los efectos
devastadores de una peste de viruela, los cartagos le
hicieron la promesa conocida como la “misa jurada”, la
cual consistía en que como los había liberado de los
piratas, se comprometían a ir en romería todos los años
el primer domingo de mayo a visitarla a su iglesia de
Ujarrás y celebrarle una misa, cuyos gastos correrían a
cargo de las autoridades cartaginesas. Según el
documento, fue el pueblo el que empezó a hacer la
romería y en esa fecha las autoridades la asumieron,
actividad que se realizó hasta 1852, año en que fue
suspendida por el obispo Llorente y La Fuente, a
solicitud de la Municipalidad de Cartago debido a los
desórdenes que ocurrían.
La romería fue una ocasión para que la
religiosidad se expresara y se vigorizara el papel de la
Virgen en la comunidad. En ella el pueblo tomaba las
calles y la plaza como escenarios para manifestar sus
sentimientos, creando las situaciones que Maldonado
menciona como lugar de competencias y espectáculos, que
fomentan las relaciones no solo religiosas sino también
sociales, esta vez entre dos pueblos. Era una ocasión
para la fiesta creando lazos fuertes entre las personas
y conciencia de pueblo. Así la visita de los cartagos
provocaba actividad en la comunidad ujarraceña. En 1821
la Municipalidad mandó publicar lo siguiente:
“que estando próximo el día dos de mayo,
se oficia al Alcalde Constitucional recordando la
obligación de celebrar misa solemne de armas, que se
publique por bando que en dicho día deben vestir de
riguroso todo vecino de esta villa sin distinción
alguna”.
El elemento histórico estuvo presente en
esta manifestación religiosa popular con lo de los
piratas, pero sufría transformaciones de acuerdo con el
peligro que se estuviera viviendo, de manera que en 1852
los piratas de 1666 fueron cambiados por los ataques que
hacían los Zambos Mosquitos de la costa atlántica de
Nicaragua.
Si la romería era importante para
fortalecer el papel de la virgen en la comunidad, lo era
aún más su fiesta el día dos de febrero, día de la
Candelaria. Esta fiesta era la más fuerte y ocupaba el
lugar primordial que en toda comunidad tiene la fiesta
patronal, esta festividad dependía totalmente de los
ujarraseños, diferente a lo que sucedía con la misa
jurada que estaba a cargo de los cartagos.
Aunque Eladio Prado, en su libro sobre
esta imagen, insiste en que la fiesta principal era la
que motivó el hecho de los piratas, esto no fue así. Los
documentos dejan entrever que la más importante y
totalmente ujarraceña era el día de la Candelaria.
Posiblemente, como se realizó hasta hace poco, se
organizaba la fiesta con dos novenas, la primera
conocida como la menor y empezaba nueve días antes; la
segunda se conocía con el nombre de novena mayor y eran
los nueve días después del dos de febrero. En esta
ocasión, además de las actividades solemnes como la misa
y la procesión, se elegían por dos años, ya fuera a la
víspera o el propio día, los nuevos miembros de la
cofradía de la patrona.
El papel de la Virgen se fortaleció ya
que no tuvo sólo una fiesta como sucedía con los santos
patronos de otros pueblos, sino tres fiestas. Además de
la Candelaria y la misa jurada, también se celebraba el
8 de diciembre debido a que se le conocía bajo la
advocación de la Inmaculada Concepción. Este día era muy
importante, pero no desplazó la fuerza que tenía el dos
de febrero.
Si la religiosidad popular se fortalece
precisamente en las fiestas de los santos, la Virgen de
Paraíso ocupó un lugar preponderante por todas las
razones expuestas, que tenían la oportunidad de
manifestarse tres veces al año. El lugar que ocupaba la
patrona en las vidas de ujarraseños y paraiseños era
vital. Tal vez por esta razón, fue una de las
comunidades consultadas por el Vaticano en 1851 para
escuchar su opinión sobre la conveniencia o no de
declarar el dogma de la Inmaculada Concepción.
La patrona de Ujarrás recibe actualmente
el nombre de Virgen del Rescate. Con este nombre ya son
tres los que tiene. A pesar de lo dicho por Eladio
Prado, este nombre no fue tan popular en la colonia y
principios de la independencia, como si lo fueron
Candelaria e Inmaculada Concepción. ¿De dónde viene el
nombre del Rescate y quién se lo puso?
La población de Cartago y Ujarrás le
atribuyeron a ella el que los piratas abandonaran la
Provincia sin lograr su cometido, sintiéndose así
rescatados de sus manos. La popularización de este
nombre se debe a José Hidalgo, último fraile franciscano
que estuvo en Ujarrás desde 1771 hasta 1821. Este lapso
de tiempo, interrumpido sólo por pequeños periodos en
que otros frailes administraron la parroquia, fue
bastante largo como para lograr marcar a la población.
Este fraile cada vez que mencionaba a la Virgen lo
hacía con este título. Los otros curas anteriores a él
cuando tenían que firmar, por ejemplo, los recibos de
dinero por misas y fiestas que respaldaban las cuentas
de la cofradía, utilizaban sólo los nombres de
Inmaculada y Candelaria, de acuerdo con la ocasión en la
que se encontraran. Hidalgo hizo todo lo contrario,
eliminó estos nombres, y en las dos fiestas mencionadas
siempre la llamó como la virgen del Rescate.
La fuerza de esta influencia se puede
observar en el siguiente hecho. Al año siguiente de la
partida de este fraile ocurrió un terremoto que dejó a
la iglesia muy mal, hasta el punto que se pensó
construir otra. Al final decidieron restaurarla con el
dinero de la Cofradía. La parte más dañada fue la
fachada, de manera que quedó “en estado de inutilidad
por haberse roto (sic) toda ella”. Aprovechando su mal
estado se pensó que, como el templo era pequeño y si
acaso cabía en el sólo la mitad de la población,
agrandarlo. Al final no se agrandó, según parece, y se
restauró la fachada en dónde se escribió: “Viva Nuestra
Señora del Rescate de Ujarrás”, frase que prueba lo
fuerte que resultó la influencia del padre Hidalgo en
este sentido.
Esta acción del padre Hidalgo muestra
otra característica de la religiosidad popular que
Maldonado no señala. La religiosidad popular puede
recibir influencias de los dirigentes y marcarla en su
contenido y sus expresiones, matizando el que sea
totalmente de origen popular. Respecto al nombre, el
fraile Hidalgo logró su objetivo en parte ya que la
población utilizó los dos nombres de manera indistinta y
por poco tiempo, debido a que después del traslado se
recuperó el nombre de Candelaria plenamente. Otro
personaje que intervino en la historia de Paraíso tuvo
más suerte que el padre Hidalgo. Eladio Prado, en la
tercera década de este siglo, logró convencer al pueblo
de llamarla Virgen de la Inmaculada Concepción del
Rescate de Ujarrás, cuando su nombre regular era el de
Candelaria.
Otro hecho histórico que influyó en la
religiosidad popular y aclara más el papel que jugaba la
Virgen en Ujarrás, se dio en 1786 cuando sus habitantes
pusieron pleito contra los franciscanos de Cartago por
haberlos desposeído del rostro y manos de su Patrona,
exponiéndola en el convento de la ciudad con otro
cuerpo. Esto motivó la movilización de la población y
una oportunidad más para fortalecer su identificación
con la Virgen.
En la vida cotidiana de la población, la
Virgen estuvo presente como alguien que les da
seguridad. Las familias colocaban a los hijos bajo su
protección poniéndoles el nombre de Candelaria o de
Concepción y como se expuso, se recurría a ella como
mediadora para pedir que cesaran las calamidades como
las enfermedades de 1829, para pedir el agua en momentos
de sequía, o que dejara de llover cuando eran muchas. En
estas situaciones era cuando su papel dentro de la
comunidad se evidenciaba con más fuerza. Fue por eso que
la Municipalidad en 1826 manifestó que: “...siendo
patente la ruina que amenaza por razón de la mucha
influencia de agua que en estas épocas se están
experimentando, inquiriendo no ser otra causa que la
divina justicia irritada, no puede menos esta
Corporación que acordar se pida una rogación celebrando
una misa a María Santísima para que por su medio seamos
recibidos y protegidos no solamente de los arriba dicho,
sino es también de la peste que igualmente nos está
amenazando, adhiriéndose su Divina y Alta protección a
todas nuestras necesidades, así espirituales como
temporales”.
DISCURSO RELIGIOSO DEL CURA FRENTE AL
TRASLADO
El cura de Ujarrás en el año del traslado
era el exfranciscano Simeón Marín, oriundo de Cartago.
No es objeto de esta investigación el tratar las razones
que produjeron que la Orden Franciscana dejara de
funcionar en el Estado, pero las autoridades civiles
dijeron que no se quería depender de un poder externo y
en este caso lo constituían los superiores de la orden
de la Provincia franciscana de San Jorge de Nicaragua a
quienes tenían que obedecer los franciscanos de Costa
Rica. Otra razón fue la disminución de los miembros de
la orden y la nueva situación por la cual el Estado a
través del Vicario General empezó a tener una fuerte
ingerencia en el nombramiento de los curas. En 1830
Simeón Marín era el padre guardián del convento y
entregó el edificio al Jefe Político como representante
del Gobierno. A partir de este momento pasaron a ser
diocesanos.
Tal vez esto explica la actitud un poco
rebelde de varios exfranciscanos a la hora de aceptar
los nombramientos. En el capítulo anterior se expuso la
posición de este cura frente al traslado y su deseo de
no ir a Ujarrás, en parte por razones económicas. Aquí
solamente se profundiza en la situación de la virgen
como medio para influenciar a la población a favor del
cambio de lugar.
Simeón Marín, comprendiendo el
significado que tenía la Virgen para la población,
escribió antes del 16 de junio de 1832 al jefe político
sometiendo a su parecer la idea de llevarse la imagen a
Paraíso “para estimular a que se quitaran de aquel
lugar”. No se debe olvidar aquí la influencia de los
curas en los pueblos y cómo el parecer de Simeón Marín
fue tomado en cuenta para decidir sobre el traslado, en
especial el informe donde exageró el número de muertos
frente al total de nacidos. Ante la insinuación del
cura, el Jefe Político le contestó negativamente “porque
esta providencia sería afligir más al afligido”. El
exfraile conocía bien el poder de movilización que tenía
la Patrona del pueblo.
EL DISCURSO RELIGIOSO DEL GOBIERNO
La postura del gobierno en este sentido
se hizo ver en dos ocasiones. La primera, antes del
traslado y la segunda en el momento de emitir el
Decreto.
Las autoridades tenían conciencia de la
fuerza disuasiva que poseía la Virgen, y unos y otros
trataron de utilizarla a su favor. La primera ocasión
fue a finales de junio de 1832 cuando el Vicario General
propuso la Jefe Político llevar la imagen a Cartago,
para destinar el galerón que servía como ermita en
Paraíso a las funciones de hospicio para los gravemente
enfermos. El gobierno le contestó que tal acción:
“causaría aflicción, pena y aún desesperación a los
infelices vecinos en el Paraíso, porque en medio de la
confusión en que los tiene la peste maligna que los
devora y en circunstancias de que trasladados a su nuevo
vecindario, fatigados de cansancio a que los ha llevado
el inmenso trabajo para su traslación, les sería muy
sensible, duro e irracional no tener en su seno el
simulacro de la Virgen Sagrada a quien tributan culto y
homenaje”.
El gobierno se mostró muy considerado con
la población, pero podría responder más a intereses
políticos que va a utilizar muy pronto, además procuraba
evitar cualquier desorden en momentos, que por una
parte, en la política general del Estado no eran
convenientes. Por otra, porque el mismo Ujarrás ya había
reclamado fuertemente cuando a finales del siglo XVIII
esto se había practicado por los franciscanos del
convento de Cartago, logrando que devolvieran la imagen
de la Virgen a su pueblo. Debía considerar también la
gran oposición que había entre la población de mudar de
lugar. Tocar a la imagen habría dado base para luchar
contra el traslado.
La segunda ocasión en que el gobierno
utilizó el motivo religioso para lograr sus fines
respecto a movilizar a Ujarrás, se dio cuando el Vice
Jefe del Estado en el ejercicio del poder, Rafael
Gallegos Alvarado, dirigió a la población una proclama
para convencerlos de la necesidad del traslado debido a
que conocía la oposición que profesaban a ese hecho. En
sus palabras hizo referencia a la Virgen de la siguiente
manera:
“amigos: el ejecutivo llama vuestra
atención por vuestra felicidad, y persuadido por ella
obraréis con presteza y sumisión. También cree que en la
nueva ermita irá a tributar en el próximo mayo sus
homenajes y los del pueblo a la Virgen Purísima Madre de
Dios y de los hombres, vuestra Patrona, ofreciendo a sus
aras celestes las más humildes preces por vuestro bien y
el de vuestros hijos”.
El texto citado deja entrever cuál era la
preocupación del Ejecutivo. Utilizó una forma muy
diplomática para coaccionar a la población con dos
medios, el de la autoridad a través de las armas y el
religioso. Muestra esto cómo la religiosidad popular
puede ser utilizada por los poderosos para sus
propósitos, aspecto que Maldonado no toma en cuenta.
LA VIRGEN Y EL MOMENTO DEL TRASLADO
La imagen de la Virgen de Ujarrás marcó
el ritmo de la ejecución del traslado. Ningún otro
aspecto tuvo la misma importancia. Aunque el Decreto del
traslado pedía que para ejecutarlo había que construir
la iglesia y los edificios públicos, sólo se edificó el
templo. Hasta que este estuvo listo, se realizó el
traslado. Tan importante era la construcción del templo
que cuando el Agente del Gobierno, Apolonio de Lara,
propuso variar esta disposición de construir antes los
edificios públicos para no atrasar el objetivo que se
perseguía, no incluía en la lista de los edificios el de
la iglesia. Claramente expresó que se terminaría primero
la ermita, cuestión que indica una vez más la fuerza que
tenía el aspecto religioso y la importancia de la Virgen
de la Inmaculada Concepción.
Apolonio Lara pensó construir la iglesia
con los materiales de la antigua, los de una capillita
que construyeron al norte del templo y los de la casa
cural. Las dimensiones del edificio eran cincuenta varas
de cañón y tres varas de ancho. Sobre sus
características en los siguientes años al traslado se
dieron las siguientes: “la ermita sin embargo de que no
está embarrada sino respaldada mitad de tabla y mitad de
caña, es enteramente capaz y según su construcción puede
durar largos años”. Parece que esta profecía no se
cumplió, porque en 1834 se dijo que “aunque se ha hecho
una ermita provisional, esta no durará un año a causa de
hallarse sostenida por horcones de mala madera”. Esta
visión la confirmó el Jefe Político cuando en 1835
expresó que la iglesia “no es sino un galerón, está
cubierto por los costados de algunas tablas y palos,
edificada sobre horcones ya podridos, a que se agrega
que en el invierno se introduce el agua en ella por
hallarse en declive, sin que halla valido el medio de
hacer zanjas para contenerlas”.
Terminada la ermita se planeó la
inmediata salida de la población, pero todo en torno a
la Patrona, de manera que se prepararon para que fuera
lo más solemne posible. Por eso, se le pidió al
mayordomo de la Cofradía de la Virgen: “seis pesos para
solemnizar la llevada de la imagen a su santuario del
Paraíso”. Una de las acciones que se hicieron al
respecto y que más llaman la atención fue la orden dada
por la Municipalidad “a los pedáneos para que concurran
con disfraces en el día de su ida”. Era usual desde la
época colonial que las ceremonias religiosas fueran
solemnizadas con máscaras, hecho que se unió muy bien a
la costumbre indígena prehispánica de usar máscaras en
las diferentes celebraciones y que es común a otras
culturas en varios continentes. Desde España hasta
México y Guatemala hay pruebas del uso de máscaras, por
ejemplo, en el Corpus Christi. En Costa Rica también se
hizo y el caso de Ujarrás es un testimonio. La actividad
consistía en que los disfrazados fueran bailando delante
de la imagen acompañados por la música de una chirimía,
conjunto musical que estaba compuesto de unos tambores y
de uno o varios tipos de flautas que producían sonidos
muy agudos.
Así fue como entró la Virgen de la
Inmaculada Concepción a la nueva tierra del Paraíso el
día 13 de julio de 1832. La Municipalidad se refirió al
asunto de la siguiente manera:
“habiendo llegado solemnemente nuestra
imagen titular María Santísima del Rescate de Ujarrás a
su Santuario de la Villa del Paraíso en la fecha de hoy
trece, promovido sin merecerlo esta Municipalidad y sus
habitantes, se ha solemnizado la llegada de esta divina
Señora a extensas de la ciudad de Cartago, concurriendo
los ciudadanos el Cura, el Comandante y la Municipalidad
y de ahí debajo de quien merecernos y tuvimos el cierro
(sic) espléndido para nuestra Madre Purísima tendrán el
premio y la remuneración como poderosa”.
Momento solemne para la comunidad y a la
vez dramático. Expresa muy bien sus sentimientos
religiosos y la influencia que tuvo sobre ellos la
imagen de la Virgen. Ella marcó el momento del traslado
y la vida de la comunidad, tan cierto es que la salida
de la Virgen del valle se presentó casi como una
desgracia. Otra vez, la Municipalidad, tres días
después, manifestó este sentir cuando dijo que “nuestro
antiguo Ujarrás, habiendo quedado en miserable estado,
como en efecto, por la salida de nuestra poderosa Madre
María Santísima del Rescate, se continúe como hasta aquí
sacando enfermos...”. La cita es bastante dramática,
pero da una idea justa de lo que representaba su
patrona.
Fue la salida de la Virgen del valle la
que marcó la realidad del traslado. Así lo sintieron
todos los involucrados en este proceso. El momento no
consistió tanto en dar anotaciones sobre la cantidad de
la gente que llegó, los esfuerzos que hicieron para
venirse, las dificultades en cuanto al traslado de sus
bienes y otras peripecias. Lo importante fue dejar
testimonio de que el traslado se ejecutó porque la
Patrona había llegado a su nuevo santuario en la Villa
del Paraíso y la comunidad la siguió.
Finalmente, es importante hacer notar un
hecho posterior al traslado que amplía la idea de lo que
significó para el pueblo ser arrancado de su antigua
Ujarrás, como empezaron a llamarla. Aunque Eladio Prado
se empeñó en sostener que la romería de este siglo
rememoraba la acción de los piratas en 1666 y por eso,
había que realizarla el propio día 16 de abril, se
equivocó. En primer lugar, la que se empezó a hacer por
este motivo se suspendió en 1852 como ya se expuso. En
segundo lugar, no supo interpretar el hecho histórico
que dio origen a la romería en el siglo XX. Equivocó
también los actores de la misma, ya que la antigua
romería la hacían los cartagos y vecinos de otros
pueblos, no los ujarraseños, quienes eran visitados.