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LA INMIGRACION
En 1850, el gobierno
creó la Junta Protectora de las Colonias y aplicó el
darwinismo social el cual basaba en la existencia de razas
superiores e inferiores. Esto produjo que las inmigraciones
fueran selectivas y discriminatorias y se prefería el arribo
de alemanes, belgas y suizos principalmente tratando de
incentivas el arribo de europeos.
Por consiguiente negros
y chinos eran no deseados, según la Ley de Bases y
Colonización (creada en 1862) la cual rezaba: no se
permitirá la colonización de razas africanas y chinas, y en
caso que se considere necesario, se impedirá o limitará la
introducción al país de individuos que pertenezcan a ellas.
La mayoría de estas
inmigraciones se realizaron bajo un estricto proceso
selectivo, por un lado estaba el estado y por otro lado
también hacían presión a través de sus consulados de Estados
Unidos, Cabo Verde o Italia.
LA
LLEGADA DEL NEGRO
La necesidad de mano de
obra era mucha, por lo cual se requería contratar un gran
número de trabajadores lo que lleva a considerar a las
personas de color como fuertes y robustos, además que eran
de hombres de paz y progreso, los cuales venían no con un
mentalidad de establecerse en la comarca limonense, sino a
trabajar temporalmente en la construcción del ferrocarril y
otras actividades muy especificas, inmigrantes que
regresarían a sus tierras una vez concluido los contratos.
El 20 setiembre de 1872,
ingresó el primer grupo de 123 hombres y tres mujeres
procedentes de Jamaica.
Esto motivó que Minor
Keith, enviara la siguiente petitoria al gobierno
nacional:Klos trabajadores de la nueva línea del
ferrocarril no podrán llevarse adelante en Reventazón, si no
es mediante el elemento africano o asiático y en el caso de
no ser posible el primero, tendré necesidad de acudir al
segundo, para lo cual respetuosamente solicito al supremo
Gobierno la correspondiente autorización, siendo entendido
que los hombres de esa raza que por mi medio lleguen al
país, su número no excederá de mil quinientos a dos mil,
volverán a reembarcarse tan luego como la línea de
ferrocarril llegue a Santiago, y han de permanecer todo ese
tiempo, aislados en sus campamentos en la línea, sin ningún
con la gente de aquíK
El primer intento fue
cuando se intentó traer 300 a 500 hombres africanos, lo cual
no se pudo realizar por considerar su provincia natal (Cabo
Verde) como ilícito y esclavista.
Posteriormente se cuenta
a partir de 1872 con trabajadores de la cuenca del Caribe
(Belice y Cartagena), y más tarde se desplazan desde Nueva
Orleáns, Livingston, Cieneguita, Curazao, Araba, entre
otros. Mil ochocientos setenta y dos será el inicio del
éxodo de jamaiquinos hacia tierras costarricenses.
Estos hombres fueron
considerados por su gran rendimiento especialmente los de
las Antillas Holandesas y Jamaica, fueron estas manos ls que
construyeron las primeras millas de la línea del ferrocarril
en las tierras bajas del Caribe según lo expresa un
documento de 1873 en el que expone que casi todos los 520
peones de esta división son jamaiquinos.
SUS PRIMEROS DIAS Y
SU SITUACION SOCIO ECONOMICA.
En sus primeros días en
el país no fue absolutamente nada fácil. El comercio y la
comunicación con el centro del país, era sumamente
restringido y casi nulo, por lo que les era más factible,
traer alimentos desde el exterior que adquirirlo en el país.
Los pagos dentro de la
compañía ferrocarrilera fueron fluctuantes, así como su
monto, debido a prejuicios, lugres de procedencia y lagar de
trabajo, por ejemplo a los trabajadores de Curazao en 1875
su salario era de 26 centavos diarios, los que trabajan en
la angostura 73 centavos al día, los jamaiquinos contaban
con un pago de 50 centavos al día. Así se dieron otras
anormalidades en su situación económica, como lo era las
letras de pago devueltas por falta de fondos, falta de pagos
por parte del empresario Minor Keith, el cual se aprovechaba
de la fidelidad de los negros que no recibían salarios hasta
por nueve meses únicamente con la esperanza de una promesa
de pago. Sin embargo esto unido al maltrato va a ocasionar
algunos levantamientos o huelgas posteriormente.
La presencia negra,
principalmente jamaiquina, con respecto a otras personas,
hace posible que se cimiente el génesis cultural de la
población del caribe costarricense, la cual se conformó, con
lo que traían del Caribe insular y continental unido a lo
que se adquirió del entorno. En 1886 se establece un
artículo considero como primera necesidad para los
pobladores, el cual señalaba el ron como indispensable de la
cultura jamaiquina. Otros aspectos culturales como lo son
la música, el baile y comidas.
En aquellos días de 1877
era necesario establecer en la comarca una escuela de
varones, lo cual se debe hacer a través de una institución
privada la cual muy pocos podían asistir, además de que el
gobierno deseaba reprimir sus costumbres e idiomas
generalizando la educación impartiendo la enseñanza en
español, por lo que posteriormente se darán negociaciones en
este aspecto para que la educación sea gratuita en pro de la
juventud limonense constituida principalmente por
jamaiquinos.
LOS PRIMEROS POBLADOS
Alrededor de 1870 la
población de Limón era sumamente escasa de ascendencia afro
caribeña y estaba extendida principalmente en Tortuguero,
boca de Parismina, Pacuare, Moín, Cahuita y Puerto Viejo.
En 1871 surge Puerto Limón, y son trazados aproximadamente
50 cuadrantes en la nueva ciudad.
En 1872 a partir de una
ley que obliga al concesionario edificar en un plazo de
cinco años una construcción con ciertas calidades a fin de
conservar la propiedad se adjudican lotes o solares a los
interesados. A partir de esto, Limón crece con rapidez y se
convierte en centro de los trabajos del ferrocarril.
Dentro de los primeros
poblados establecidos encontramos entre 1870 a 1873 a
Tortuguero, Boca de Parismina, Boca de Pacuare, Moín, Puerto
Viejo, Cahuita, Talamanca. De 1874 a 1881 se establecen
Guápiles, Guácimo, Siquirres, La Estrella y de 1882 a 1890
se establecen La Junta y Florida.
Dice la historia, el
número de pobladores ha aumentado considerablemente en el
Puerto, siendo de notarse la animación que reina en los
varios establecimientos de comercio, hoteles, fondas y una
multitud de ventecitas establecidas por negras. La
presencia de ellas en el caribe fue base para el desarrollo
y proliferación del negro en Limón debido a la ausencia de
mujeres chinas y escaso número de mujeres mestizas
costarricenses.
Según Archivo Nacional,
en los primeros años del asentamiento de 1889 a 1890 la
población caribeña era de 6571 personas así:
POBLACION DE LA
COMARCA DE LIMON
(Marzo de 1890)
LUGARES
HOMBRES MUJERES NIÑOS NIÑAS
Limón 738
315 67 70
Cieneguita 84
19 27 26
Moín 40 8
8 3
Nueva 23
10 5 3
Millas 470
62 20 30
Matina 191
10 1 2
Pacuarito 65
5 1 1
Siquirres 197
24 8 3
Reventazón 175
9 9 9
Porvenir 50
7 6 1
Don 606
50 10 3
Novillos 20
6 4 6
Jiménez 16
5 2 2
Parismina 1700
550 20 15
Tortuguero 700
Talamanca
Línea
Nueva
SUB
TOTAL 5075
1080 188 174
Este asentamiento no fue
nada fácil, ya que eran emigrantes a un país racista que los
rechaza y donde les restringen a permanecer únicamente en la
zona caribeña por razones laborales, lingüísticas y
culturales, además de persecuciones, maltratos,
encarcelamientos arbitrarios, obligación de prestar
servicios públicos y militares e inclusive asesinatos,
principalmente por parte de la policía de la comarca, lo
cual les llevaría posteriormente a quejarse ante sus
instancias consulares.
Su acceso al sistema
educativo oficial, llamado homogenización cultural fue un
fracaso, ya que eran excluidos al derecho de la ecuación.
Se les negó darles el
estadote ciudadanía a pesar de haber nacido en tierras
costarricenses ya que aún así tenían descendientes de color
negro. No obstante a pesar de las adversidades, se creó
una poderosa fuerza generadora de identidad con un colorido
mosaico de traiciones culturales creadas y renovadas
reproduciendo la cultura afro caribeña les va ha llevar
unirse como colectividad y ejercer presión contra el estado
costarricense para lograr concesiones culturales y logras
que se les respete factores como cultos tradicionales a los
muertos, consumo de licor, reproducir su universo
lingüístico convirtiéndose así en el grupo predominante en
la naciente región caribeña.
Sin embargo los que no
se asentaron en Limón ya que su única meta era la de un
trabajo temporal regresar a su tierra natal, lo cual sucedía
muy poco ya que el trabajo y la prosperidad no eran mejores
en sus países de origen.
LOS CHINOS
A partir de 1855 se
reportan las primeras inmigraciones de trabajadores chinos
al país, traídos por los finqueros procedentes de Panamá.
En 1872 llegan en barco
200 chinos procedentes de Belice y Honduras. Un año más
tarde en el mes de febrero llegan a Puntarenas 653
trabajadores chinos procedentes de Macao para ser remitidos
a los campamentos en Cartago, estas personas se desempeñarán
en funciones como peones en el movimiento de tierras y
manejo de expoliaos y otros como cocineros, sirvientes,
carpinteros y mecánicos.
Para comprender un poco
mejor las codicotes de estos, se exponen las siguientes
condiciones del contrato de trabajo de mano de obra china
durante la construcción del ferrocarril.
1.
Serán de
18 a 40 años de edad.
2.
Serán
sanos y vendrán bajo contrato firmado por ellos o sus
mandarines, con el agente que Keith nombre para ese efecto.
3.
Quedan
obligados a trabajar con Keith, Hubbe y Frytzell o a quienes
estos traspasen los respectivos contratos, diariamente por
un término de ocho años consecutivos a partir de la fecha de
embarque.
4.
Los
contratistas están obligados a darles alimento sano y
suficiente, habitación cubierta, tres vestidos de manta y
una cobija y cinco pesos al año en moneda del país por cada
mes de trabajo.
5.
La jornada
de trabajo era de doce horas diarias.
6.
Cada año
se les concede tres días de fiesta para sus actividades y
oficios religiosos.
7.
En caso de
enfermedad se les daría gratis la asistencia médica
8.
Keith y
sus socios vendían los chinos a razón de 350 pesos cada uno,
cobrando la mitad al momento de entrega del chino y el resto
tres meses después, con un interés del 1% mensual. Sino se
cumplía el pago, Keith y Compañía podían retirar al chino y
de nuevo venderlos por el resto de la deuda, con derecho a
cobrar daños y perjuicios, según se estimare.
9.
El
Gobierno vigilaba esta situación mediante la integración de
una comisión que tenía por finalidad velar por el buen trato
que se le diera a los trabajadores chinos.
Lo anterior evidencia
que además de lidiar con las condiciones laborales adversas
estas personas también debían hacerlo con una sociedad
altamente racista. El traslado de chinos no fue únicamente
para trabajar en el ferrocarril sino para lucrar con ellos,
trasladando sus contratos a particulares para trabajar como
sirvientes, cocineros o peones de finca, esto se refleja en
los gastos del ferrocarril se contabiliza el precio de
contratos de los chinos muertos, también se ve en que el
precio de un chino escogido por el cliente era mayor que el
precio del seleccionado por la empresa. En enero de 1874
aproximadamente 150 chinos realizan un paro por celebración
tradicional china y lluvia trayendo como consecuencia que la
tropa militar enviada por el Gobierno abra fuego después
cuando estos dormían matando a varios y azotando a otros.
Todo esto provocó que la
mayoría de chinos inmigrantes muriesen y el resto emigraran
de Costa Rica.
EL FLUJO INMIGRATORIO DESDE ITALIA
1887-1888
La falta de mano de obra
llevó a Keith a contratar cerca de 1427 hombres italianos,
estos eran considerados una fuerza laboral más atractiva de
acuerdo a factores económicos y cánones etnocéntricos de la
época.
En el contexto general de la
inmigración italiana en Costa Rica, destaca especialmente la
corriente migratoria masiva de los años 1887 y 1888, por
varias razones de índole cuantitativa y cualitativa.
Primeramente, sobresale lo cuantioso de esa inmigración, al
llegar a casi millar y medio de individuos. Luego resaltan
otros aspectos: que los inmigrantes eran oriundos de una
misma provincia del norte de Italia (o bien de lugares muy
aledaños a ella), que habían firmado un contrato para
trabajar en la construcción del ferrocarril al Atlántico,
que protagonizaron la famosa "huelga de los italianos" y
que, en fin, sentaron las bases para que se constituyera en
el país una comunidad italiana consistente.
El movimiento campesino
llamado LA BOJE, que sacudió a la provincia de Mantua
(región de Lombardía) en 1885. Y es exactamente desde esa
provincia que se contrató la mayoría de los emigrantes
italianos que vinieron a Costa Rica, entre 1887 y 1888, para
trabajar en la finalización del ferrocarril al Atlántico.
Fueron dos grandes expediciones de trabajadores. Primero, en
noviembre de 1887 salió desde Génova el vapor Australia con
756 trabajadores a bordo. Luego, el 23 de marzo de 1888, se
firmó en Ostiglia (pequeña ciudad de la provincia de Mantua,
a orillas del río Po) un contrato entre un representante del
empresario ferrocarrilero Minor C. Keith y un representante
de un numeroso grupo de trabajadores; a mediados de abril
salía el vapor Elisa Anna con "cerca de 700 u 800
emigrantes".
LOS ITALIANOS.
En la década de 1880, Italia
era una nación recién consolidada y aunque se había
proclamado la unidad política en 1870, más difícil de
obtener era la unidad de los italianos. El parlamento de
doble cámara, modelo inglés, se había pronto dividido en una
pluralidad de partidos, permaneciendo el regionalismo como
nota característica de la política italiana.
En el ámbito
internacional, Italia había pasado a constituir en 1882 la
Triple Alianza con Austria y Alemania. En 1885, había
empezado una política de expansión colonial en África; con
la colonización, Italia buscaba prestigio, quería encontrar
una solución a la creciente emigración y esperaba hallar
nuevos mercados.
En cuanto al desarrollo
económico, la base industrial italiana existente en esa
década de 1880 era restringida a la zona noroeste del país.
Por su parte, la modernización del agro se había dado
solamente en las llanuras del río Po Ven la baja LombardíaV
donde se cultivaban preferentemente cereales. Sin embargo,
la competencia del trigo americano, entre 1884 y 1888,
generó caída de precios y desocupación en las zonas
italianas dedicadas a ese cultivo y pronto la crisis agraria
abarcó todos los demás sectores económicos. Fueron aquellos
los años "negros" de la economía italiana.
EL MUNDO COSTARRICENSE
Se ha dicho que en la década
de 1880 se respiraba en Costa Rica: "...una atmósfera más o
menos franca y continua de prosperidad...el campo sigue
dando grandes oportunidades de trabajo y de vida, aun para
el asalariado y el pequeño propietario; en la ciudad hay
amplio y remunerador margen de actividad para el comercio,
pequeño y grande, los oficios, las industrias, y las
profesiones; el Estado cuenta con rentas más o menos
suficientes para subvenir a los gastos públicos y para
emprender obras materiales de gran aliento...".
Tal ambiente de progreso fue
lo que deberían haber encontrado los emigrantes italianos al
llegar al país; esos italianos se habían desplazado para
contribuir en la finalización del ferrocarril al Atlántico.
Faltaba unir el ramal de Cartago con la Junta, siguiendo el
valle del Reventazón: los nuevos trabajos se reanudaron en
agosto de 1886.
La conclusión
de la infraestructura ferrocarrilera era vital para la
economía agro exportadora costarricense, pero la obra
Viniciada en 1871V había sufrido interrupciones y atrasos
debido a dificultades financieras, de medio ambiente y de
consecución de mano de obra.
Para febrero de 1887, el
empresario del ferrocarril, Minor Cooper Keith, tenía
cuatrocientos hombres trabajando en los extremos de la nueva
línea, pero se necesitaban muchos más. En octubre del mismo
año (fallidos los intentos de sus comisionados en Italia,
Islas Canarias e Islas de Cabo Verde) el empresario tuvo que
viajar personalmente a Londres para conseguir trabajadores
italianos.
Y bien, el 12 de diciembre de
1887 fondeó en Limón el vapor Australia. Los doctores
Calneck (médico del ferrocarril) y Castro (médico de pueblo
en Limón) visitaron el barco y encontraron 762 italianos
Vseis más de los que se esperabaV y señalaron que los
inmigrantes se encontraban "...en perfecto estado de
salud...son jóvenes y bien desarrollados, de manera que será
esta una inmigración de importancia suma para el país. Los
equipajes serán fumigados...".
En una solicitud de febrero
de 1888, Mr. Keith manifestaba la necesidad de traer otros
setecientos y ochocientos italianos del norte porque: "La
conducta de los que allí han venido, me induce á [sic] ello.
Son buenos trabajadores, económicos, humildes, nada dados al
licor, casi todos saben leer y escribir y de una raza
superior que haría bien al país, mezclándose con la
nativa". Efectivamente, el 10 de mayo de 1888 atracaba
en Limón el vapor Elisa Anna, con 671 nuevos trabajadores y
su médico. Sumaba así 1433 el número de los inmigrantes
italianos. La mayoría de esos trabajadores fue enviada a
trabajar por el Reventazón, zona particularmente difícil. En
efecto, aunque la porción de vía férrea entre Cartago y el
cruce ferroviario del Reventazón era de sólo 52 millas,
tenía el mayor desnivel de toda la línea: ascendía desde los
200 hasta los 4500 pies. Además, se encontraban rocas duras,
y las erosiones y los desprendimientos de tierra agregaban
ulterior peligro. Como si no fuera suficiente, era notorio
que las condiciones climáticas de la zona eran consideradas
mortíferas, tanto que los costarricenses se rehusaban a
trabajar allí, no obstante el ofrecimiento de altas
retribuciones. No es de extrañarse que se produjera una
huelga de los trabajadores italianos; ya en el pasado
ferrocarrilero había habido motines de trabajadores chinos.
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