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Teatro Nacional de Costa Rica

Historia
La Sala de Espectáculos
El Centenario
La Orquesta Sinfónica Nacional

Si yo fuera un guía turístico y me encargaran hacer un recorrido de la ciudad, comenzaría por el Teatro Nacional, construido a fines del siglo pasado con los aportes de todos los ciudadanos, al contrario de lo que dicen algunos no fue pagado con un impuesto a los cafetaleros. Al principio se puso una tasa sobre la exportación de cada saco de ese grano, pero más tarde lo cambiaron y fue gravado todo producto de exportación,

de manera que todos los ticos terminaron pagando un Teatro que disfrutaron solo los adinerados..

El Teatro Nacional es una imitación en pequeña escala del Teatro de la Ópera de París, que cuando tuve la oportunidad de conocerlo comprendí la falta de proporciones que caracteriza al costarricense.

 

Esta obra es sin duda de una gran belleza arquitectónica, estética y hasta humana, que puso en evidencia la capacidad del costarricense de unir sus intereses y diferencias para construir una obra bella como legado a sus generaciones futuras.

Precisamente, San José se caracteriza por carecer de obras bellas que mostrar al visitante. Es más bien una ciudad gris, apagada, plana, sin extremos y desordenada, que ha crecido sin ton ni son, afeada aún más por un comercio que no respeta ningún principio estético.

Frente al Teatro Nacional está la Plaza de la Cultura, que expresa muy bien lo que el tico entiende por cultura, es decir, una mezcla de tilicheros que extienden sus mesas sobre los adoquines y venden baratijas a los transeúntes. La Plaza de la Cultura es gemela de otra que se encuentra varias cuadras al este y es la Plaza de la Democracia, que expresa muy bien el ideal democrático del tico, pues nadie va ahí, solamente parejas de enamorados aprovechando las sombras y al amparo de los extraños desniveles que le dio su diseñadorKJhonny Vargas-Durán.

HISTORIA

Costa Rica debía haber tenido una tradición teatral más antigua pues estaba inmersa en un mundo que era apto para el teatro, pero la marginalidad del país tanto en su época precolombina como en su período de provincia de España, no propició el que hubiese un teatro y con él gente del espectáculo, no existió ni el más leve reflejo de aquel gran teatro español que se manifestó con tanta fuerza y que fue tan importante, que le permitió a la mujer integrarse a él desde el siglo XVI pues el teatro español no fue un teatro de hombres actuando de mujeres. La presencia de las mujeres en las tablas explica en sí su éxito, su presencia en la sociedad y en la vida cultural hispánica y su influencia en algunos lugares de América, sobretodo en Perú y en México donde se desarrolló un importante y pujante teatro virreinal.

A comienzos del siglo XIX cuando Costa Rica logró su independencia, lo único que tenía en experiencia teatral, eran las diversas representaciones que para conmemorar la coronación de un rey se habían llevado a cabo en Cartago. Eran obras representadas en tablados improvisados. No había grupos permanentes de teatro, sólo conjuntos musicales que se habían desarrollado al amparo de la Iglesia, donde al igual que ocurría con los coros, participaban en las diferentes celebraciones religiosas.

El desarrollo teatral costarricense durante el siglo XIX puede resumirse, en representaciones de jóvenes interesados en el arte de la actuación; en las funciones que se efectuaron en 1837 en un galerón en la Plaza Central (hoy Parque Central) y en las que se efectuaron a partir de 1846 en otro galerón más cómodo, con asientos para los espectadores, escenario y sitio para los músicos, sitio 100 metros al sur de la Plaza Central, en que el público disfrutó de la actuación de la señorita Leila Castillo, primera mujer que al salir en escena desafió los convencionalismos de la época.

Asimismo fue un significante hito en la historia teatral del país la construcción del primer teatro, el Teatro que la gente llamó Teatro Mora, por haber sido construido en el período de gobierno del presidente don Juan Rafael Mora. Al inutilizarse ese teatro se empezó a pensar en construir un Teatro Nacional y es por eso que el presidente don Tomás Guardia dio un decreto en ese sentido en 1878, pero, no se ejecutó, pues en ese entonces el gobierno tenía puesto todo su interés en la construcción del ferrocarril al Atlántico, obra que se concluyó años después.

Durante los siguientes años grupos amantes del desarrollo cultural empezaron a hacer conciencia. Era importante tener una nueva concepción cultural, crear deseos de superación artística, para eso había que contar con la cooperación del gobierno, tal y como había ocurrido en la década de los cincuenta cuando el gobierno de Mora Porras ordenó comprar en Europa, música escrita e instrumentos musicales para las bandas, hecho que fue decisivo para el movimiento musical del país en los años siguientes. En los años ochenta, el objetivo fue el de construir un buen teatro, para ese fin era necesario que tanto el gobierno como las personas sensibles a las bellas artes, se involucraran en el proyecto.

Debido al deseo de poder contar con un teatro, se le dio más importancia a las secciones culturales de los periódicos y surgieron revistas como "Costa Rica Ilustrada" de don Próspero Calderón y de don José A. Soto, cuya publicación aunque estaba dirigida a informar sobre todos los adelantos científicos y sobre la vida nacional (aunque eran prohibidos los temas políticos del momento y los religiosos) dedicó gran parte de sus páginas a la literatura, a dar a conocer a los artistas operáticos y los músicos de fama mundial, a informar sobre teatro y a hacer crítica teatral.

En enero de 1890 el gobierno declaró obra de interés nacional la construcción del Teatro Nacional. El decreto fue visto con gran simpatía por parte del público en general.

La construcción del Teatro Nacional, fue el producto de un cúmulo de esfuerzos y de un apoyo mutuo entre ingenieros costarricenses o venidos especialmente para la obra, entre el trabajo del maestro de obras Varela, los obreros, los picapedreros y los carpinteros del país y los especializados obreros italianos traídos para ese fin y los que en Italia elaboraron las escalinatas, consolas, espejos y cientos de pequeños objetos como los mascarones, que forman parte de su decoración. Asimismo los materiales utilizados en él son una mezcla de elementos del país como la piedra usada en su fachada, en el muro y en las aceras que lo circundan, y la rampa de su parte posterior, las maderas preciosas de sus pisos, puertas y sillas y los productos importados como son los mármoles, tapices, vidrios, bronces y lámparas y las máquinas, instrumentos y armazones de hierro.

Es, en fin, el producto del esfuerzo de un pueblo y de la decisión de don Rafael Yglesias, quien primero como Ministro del presidente don José Joaquín Rodríguez Zeledón, de 1890 a 1894 y luego como Presidente de la República de 1894 a 1898 y de 1898 a 1902 le dio a la construcción del Teatro, durante sus administraciones el lugar prioritario que se merecía. A Yglesias le tocó el merecido honor de inaugurarlo.

La inauguración del Teatro, el 21 de octubre de 1897, marcó un hito en la historia del país, se había construido un gran teatro y un teatro para el futuro. Era con la Catedral el edificio más grande de una ciudad que apenas empezaba a extenderse hacia la calle de la Sabana (Paseo Colón) y hacia los bajos del río Torres (Barrio Amón), o sea a extenderse fuera de su casco primitivo, fuera de la Calle de la Ronda (avenida 7X al norte, avenida 6X al sur, calle 7X al este y calle 8X al oeste).

Hoy día, se sabe que el Teatro se construyó con el producto de un porcentaje de los impuestos a los productos de importación. Así al haberse construido con la contribución de todos los costarricenses, hizo que cada habitante del país lo sintiera como algo propio, característica que conserva gracias a su labor cultural.

Años después, en 1902, el gobierno de don Ascensión Esquivel ordenó derribar el viejo caserón que se encontraba enfrente y construir una plaza, la cual tuvo como función darle realce a la escondida fachada neoclásica del edificio. En ella se utilizaron elementos que hicieran juego con los empleados en el Teatro. Con el tiempo la plaza sufrió cambios y por lo tanto fue preciso en 1995 remodelarla, unificándola en su arquitectura con la Plaza de la Cultura, construida a la derecha del Teatro en la década de los setenta.

En 1921, se colocó en la Plaza la estatua del primer Jefe de Estado que tuvo el país y por lo tanto se le bautizó en su honor con el nombre de Plaza Juan Mora Fernández. A la izquierda del Teatro y sirviendo para separar el terreno del mismo del de la Plaza de la Cultura, está el Paseo de los Artistas donde se colocaron los bustos de tres destacados artistas de la pintura, la escultura y las letras: Francisco Amighetti, Francisco Zúñiga y Joaquín Gutiérrez.

Luego del enjambre de temblores que sufrió el Valle Central en 1924 el Foyer tuvo que ser reparado. A partir de 1962 partes del edificio fueron sometidas a restauración y tres años después el Congreso de la República dictó la ley NX 3632 por medio de la cual se declaró al Teatro Nacional, Monumento Nacional. A partir de 1991 la estructura del Teatro empezó a reforzarse como consecuencia de los efectos que tuvieron sobre el edificio los terremotos del 22 de diciembre de 1990 y del 22 de abril de 1991. Hoy día gracias a la labor de ingenieros, arquitectos, obreros e incluso personal del teatro que aceptó cambiar sus funciones y tomar el cincel y el martillo, y también gracias al aporte el pueblo de Costa Rica motivado por la campaña que para salvar la institución dirigió la directora del mismo doña Graciela Moreno, apoyada por la Fundación del Teatro, se logró la meta propuesta de reforzar toda la estructura del edificio, volver a colocar el estuco que recubre sus paredes, restaurar las pinturas y los otros elementos de su decoración.

Así como ocurrió en el momento de su construcción, ocurre en el presente, en todos los trabajos efectuados para su restauración, se ha tenido como directriz no escatimar en gastos con el fin de lograr para la institución lo más óptimo. En aquella oportunidad se le dotó de lo mejor y más moderno que se podía adquirir a finales del siglo pasado y por lo tanto el Teatro contó con su propia planta eléctrica, lo que fue posible gracias a que ya se utilizaba la energía eléctrica. La ciudad de San José fue en 1884 la segunda ciudad de América en contar con ella. La planta funcionó en una cuadra cercana al Teatro (hoy edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social) y se le mantuvo hasta que se consideró necesario. Hoy día se han traído verdaderos expertos en restauración y el Teatro logró formar una verdadera escuela que le servirá al país. Al mismo tiempo los trabajos en el edificio han recuperado ciertas técnicas ya casi inexistentes, como la del oficio de picapedrero.

Es también importante destacar que una de las labores más importantes del Teatro, es la de ser promotor cultural y educador del pueblo en las artes, es por eso que el Teatro es la casa de la Orquesta Sinfónica Nacional desde que ésta se fundó en el año de 1940 y de la Compañía Nacional de Danza. Asimismo es promotor de festivales, entre ellos el de los Jóvenes Coreógrafos, que se celebra todos los años en diciembre y que ha alcanzado fama internacional.

El Teatro Nacional promueve a los artistas nacionales y a los conjuntos de música antigua. Asimismo, constantemente inaugura nuevas exposiciones de pintura o de fotografía tanto en el café del Teatro, que también funciona como galería desde setiembre de 1976, como en las Galerías que están fuera del edificio del Teatro, pero que son una parte importante de sus actividades, la Galería Enrique Echandi inaugurada el 14 de setiembre de 1982 y la Galería García Monge dos años después. Como apoyo a los conjuntos y grupos de teatro, también puso a disposición del público la Sala José Joaquín Vargas Calvo, el 12 de diciembre de 1982.

En la segunda planta, encima del vestíbulo, está el Foyer. Es para muchos el lugar más bello del Teatro. En él se puede admirar la utilización del espacio, los detalles de su decoración, los muebles europeos y las grandes consolas colocadas en las salitas pequeñas, pero sobre todo se puede admirar su piso de maderas preciosas que hizo decir al Conde de Foxá, citado por Ulloa, que tiene "un suelo rojo, rosado, negro, de oro, donde están embutidas todas las maderas del país". Los plafones fueron pintados por el italiano Luigi Vignani y representan los diferentes momentos del día: Aurora, Mediodía y Noche. También, en ocho medallones pintados ya bien entrado el siglo XX, están los escudos de las siete provincias en que el país se dividió después de 1915: San José, Cartago, Heredia, Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón y el Escudo de Costa Rica, tal y como quedó después de la reforma que se le hizo en 1907. Hoy día, a la entrada del Foyer, se puede apreciar la estatua original de la Fama que hasta 1991 coronó la fachada del Teatro.

  

La Sala de Espectáculos

La Sala de Espectáculos del Teatro tiene una forma de herradura y es semejante a la de un teatro italiano de la época. En ella, se aprecian los tres pisos del teatro. En el segundo hay un palco y en la parte central está el Palco Presidencial. En el tercer piso está la galería.

La platea de la sala de espectáculos está sobre un mecanismo especial que permite que el piso se pueda subir hasta llegar a la altura del escenario. Esto se ejecuta hoy día sólo para eventos muy importantes, pero en los primeros treinta años del presente siglo, fue usual hacerlo para efectuar bailes de gala.

Los asientos originales en el lunetario y las sillas de las secciones de butacas se cambiaron por los que hoy día se aprecian, debido a que se hizo necesario recibir un mayor número de espectadores cuando el número de habitantes de la ciudad creció. Los muebles originales se pueden apreciar todavía en los palcos y en el palco presidencial.

La sala de espectáculos está iluminada por una gran araña ornamental colocada en el centro del plafón y se complementa con las tulipas colocadas alrededor de la sala a la altura del segundo y tercer piso. En el plafón central se puede contemplar una pintura que es una alegoría al Arte y que fue ejecutada por el pintor italiano Arturo Fontona.

Coronando la abertura del escenario se puede apreciar la fecha de la inauguración del edificio y un Escudo de Costa Rica estilizado, pero se conserva la parte central del que se usaba en 1897, y que es semejante al que está debajo del palco presidencial. El escenario además del telón de abrir y cerrar tenía un gran telón de boca, que se levantaba y bajaba el sólo al inicio y final de la función y que tenía como pintura, una alegoría de Costa Rica, ejecutada por Rovescali.

EL CENTENARIO

No es fácil cumplir cien años en el país que, situado en la cintura del continente americano, se entremece violentamente de tiempo en tiempo por la efervescencia de sus volcanes. Pero también hay que reconocer que hemos tenido pocos golpes de estado y revoluciones y que los tifones que azotan el Caribe, suelen pasarnos de largo.

Por otro lado, la generación liberal que construyó el país se empeño en conseguirnos fama de "pueblo culto", capaces de construir este edificio maravilloso.

Lo que si es totalmente cierto es que el Teatro Nacional declarado en el año 1965 Monumento Nacional, se encuentra en envidiables condiciones.

¿Quién pudiera llegar a los cien años con los oros intactos, con sus pinturas, estucos y su sala restaurados?

"La Fama" su más bella escultura se encuentra instalada definitivamente en el mágico espacio del Foyer con su verde corona de laurel en las manos que parece esperar a coronarse.

Suelo subir a visitarla y perderme en su rostro apacible y no estático y me digo que puedo esperar tranquila los tiempos que vendrán, que apacibles o no desde el tiempo inmemorial de las esculturas que el mármol vuelve eternas no tendrán ninguna importancia.

 

LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL
Fundada en 1940 por el Maestro Hugo Mariani. Actualmente se encuentra bajo la dirección del Maestro
Sr. Chosei Komatsu y realiza entre 80 y 90 conciertos al año distribuyéndose su actividad en las siguientes temporadas:

a. Temporada Oficial de Conciertos: se realizan de 24 a 36 conciertos en el Teatro Nacional de Costa Rica con la participación de connotados directores y artistas nacionales e internacionales.

b. Temporada de Extensión Cultural: se realizan entre 15 y 25 conciertos en diferentes comunidades del país.

c. Temporada Navideña: que, según las posibilidades, se presenta varias funciones de un espectáculo navideño en el Teatro Nacional o bien, se viaja a comunidades.

d. Temporada Escolar: entre 4 y 7 conciertos especialmente diseñados para estudiantes de escuelas y colegios que se realizan en el Teatro Popular Melico Salazar.

CORO SINFÓNICO NACIONAL

Fundado en 1974 por el director chileno Marco Dusi. Su director actual y desde 1987 es el Maestro Ramiro A. Ramírez. (Ver información del coro)-


COMPAÑÍA LÍRICA NACIONAL


Integrado a la Orquesta Sinfónica Nacional en 1980. Produce dos o tres espectáculos de opera y varios recitales líricos al año. Su actual director es el Sr. Gonzalo Castellón.


PROGRAMA JUVENIL


Conservatorio para niños y jóvenes fundado en 1972 por el entonces Viceministro de Cultura, Sr. Guido Sáenz. Actualmente cuenta con más de 500 estudiantes en todos los instrumentos sinfónicos y un cuerpo de 49 profesores.

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